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lunes, 30 de junio de 2008

EL PARIS MASONICO

Por: Zhyul Arroyo
México, DF

París es una ciudad en donde las huellas del pasado y del presente masónico son más evidentes. Desde mediados del siglo XVIII, durante todo el siglo XIX y hasta el gobierno de Mitterand, se han sucedido vertiginosamente las construcciones y los monumentos de inspiración masónica.

A pocos metros donde fueron ejecutados Luis XVI y María Antonieta, en el Puente de la Concordia, se encuentra el edificio de la Asamblea Nacional. En el frontispicio puede verse un alto relieve que muestra la República con sus atributos femeninos, ostentando el lema masónico-republicano "Libertad-Igualdad- Fraternidad" , entre dos ramas de acacia, el árbol sagrado de la masonería. A un lado se encuentra la alegoría de la libertad y al otro del orden, en la periferia se mueven diversos genios. El tema está inspirado en la literatura masónica de principios del XIX.

En las proximidades de Sainte Genevieve se encuentra el Pantheon, donde están enterrados los hombres y mujeres ilustres de la historia reciente de Francia. En el frontispicio, una imagen femenina, la Patria, distribuye coronas a Monge, Manuel, Laplace, La Fayette y Voltaire, todos ellos masones. Pueden verse ramas de acacia y los signos masónicos de la escuadra y el compás.

Apenas a cien metros del Pantheon, al otro lado de la montaña de Sainte-Genevieve se encuentra el edificio del Instituto Politécnico (Escuela de Ingenieros). Se trata de la zona más atractiva del Barrio Latino, junto a Saint-Michel. El Politécnico fue siempre una fábrica de élites. Allí, los alumnos recogieron en los años 30, la herencia de Saint-Yves d'Alveydre, el gran ocultista francés del siglo XIX, y constituyeron el Movimiento Sinárquico del Imperio. También de ahí surgió La Cagoule (la capucha), movimiento de extrema-derecha inspirado en las ideas sinárquicas de Alveydre.

El Politécnico contó entre sus fundadores con la presencia de dos masones, Monge y Laplace, el naturalista. En el bajo relieve situado a la izquierda del pórtico principal, se pueden ver distintas alegorías masónicas: el atanor (horno de los alquimistas) , la escuadra, el nivel, el reloj de arena.

En el Arco del Triunfo de la Place de l'Etoile pueden verse algunas alegorías masónicas. Dos de los escultores a los que se debe buena parte de los relieves, Rude y Cortot, eran, igualmente, masones. Del propio Napoleón se ha dicho que fue iniciado en Roma en una Logia de Rito Egipcio. Lo cierto es que la mayor parte de su familia estaban integrados en Logias. Su cuñado Murat llegaría a ser Gran Maestre de la Masonería, mientras que José Bonaparte ocuparía el cargo durante largo tiempo.

Existen monumentos desperdigados por París en los que la influencia masónica es visible. En la Place Nation se encuentra la estatua de "La República Triunfante". Los símbolos masónicos están situados en la peana. En Vincennes, las dos columnas dóricas evocan las dos situadas en todos los templos masónicos. El barón Taylor, alto dignatario del Rito Escocés, tiene su lugar en el París masónico en la plaza de Johann-Strauss. En la peana son visibles las ramas de acacia y los instrumentos masónicos. Una reproducción de la estatua de la libertad, idéntica a la situada en el puerto de Nueva York, y a la que se encuentra en el interior de la biblioteca Arús en Barcelona (biblioteca masónica por excelencia), se encuentra en París sobre uno de los puentes del Sena. Construida a escala 1/5, como su hermana mayor neoyorquina, alza la prometeica llama del conocimiento con la mano derecha.

En el cementerio de Montparnase abundan las tumbas con símbolos masónicos. La tumba del diputado radical socialista André Pétrot es la que cuenta con una mayor carga simbólica: escuadra, compas, acacia, letra G, etc. No es la única que encontraremos. Y otro tanto ocurre en el cementerio de Pere Lechaise. El monumento a los Derechos Humanos situado en el Campo de Marte, reproduce de nuevo el simbolismo estilizado de las dos columnas del templo masónico. Finalmente, en el square des Epinettes se encuentra la estatua a Marie Deraismes, fundadora del primer rito masónico mixto, el Derecho Humano. Su sede se encuentra en la rue Jules Breton, en el Distrito XIII.

Pero ni siquiera el Louvre, redecorado en el siglo XIX por arquitectos y artistas masónicos, se ve libre de esta marejada de símbolos. No solo en el interior del Louvre se guardan piezas -especialmente en la galería egipcia- de gran riqueza esotérica e iniciática, sino que en las fachadas, no falta la inspiración masónica y hermética. En el frontis que va a dar a la Cour Carré, el gallo irradiante está situado en el interior de un círculo que no es otro que el Ouróboros, la serpiente que se muerte la cola. En la fachada opuesta que va a dar al Sena, se encuentra una representación del caduceo de mercurio sobre el "toque masónico" junto a los instrumentos masónicos por excelencia: la escuadra y el nivel. Idénticos símbolos encontraremos en los artesonados que ornamentan el interior del edificio de la Bolsa.

Las construcciones realizadas por Mitterand entran dentro de este contexto masónico. Nunca, desde 1901, la masonería había tenido tanto poder en Francia, como en la época de Mitterand. Gracias a su impulso se realizaron tres construcciones que entran dentro de la tradición arquitectónica de la masonería: el Arco de la Defense, situado en el eje central de París. Se trata de la estilización de una piedra cúbica, símbolo del grado de Compañero, segundo en la jerarquía masónica. En el otro extremo, entre los salas del Louvre, en la Cour, la Pirámide. Formada por 666 rombos de vidrio unidos por una estructura de acero, la pirámide remeda las antiguas construcciones egipcias, pero es también símbolo del Grado de Maestro Masón, el tercero de la masonería. La última construcción masónica de Mitterand, iniciada bajo su mandato y todavía no concluida, es la Biblioteca Nacional. La planta del edificio está formada por cuatro escuadras estilizadas.

Y es que París sigue siendo, en definitiva, un laberinto masónico. Por cierto, si alguien quiere ir directamente a las oficinas de la veintena de obediencias masónicas que existen en París no tiene nada más que consultar "Minitel" o las "páginas amarillas". Las sociedades secretas ya no son lo que eran...

LA SOMBRA DE LOS MISTERIOS TEMPLARIOS

El barrio del Temple, antes llamado "de los templarios", se extiende hoy entre la Plaza de la Republica y la Iglesia de Saint Nicolas des Champs. Sin embargo las posesiones del temple eran mucho más extensas y se extendían a lo largo de toda la orilla derecha del Sena. Los terrenos hoy ocupadas por las plazas de Nation, Republique y, naturalmente, la Bastille, pertenecieron en otro tiempo al Temple, cuyos tentáculos llegaron hasta el barrio de Saint Jacques de la Boucherie.

La plaza de La Bastille se abrió tras derribarse la fortaleza del mismo nombre, desde donde se dirigían todas las encomiendas de la Orden. Solamente tras abrir el Metro de París se descubrió que quedaban un resto del basamento del fuerte que hoy puede visitarse en el interior de la estación de Bastille. En 1830 se levantó un monumento en memoria de los revolucionarios muertos en esta ocasión, adornado con el muy masónico "Genio de la Libertad" sobre una columna a 52 m. de altura. Los muertos de las revoluciones de 1830 y de 1848 fueran enterrados en el subsuelo.

La tradición de órdenes militares y de banco de metales preciosos prosigue en la actualidad. En efecto, equidistante de la Place de la Republique y del Carreau du Temple, se encuentra la iglesia de Sainte Elisabeth, hoy Iglesia de los Caballeros de Malta, sucesores de los Caballeros de San Juan de Jerusalén, rivales de los templarios en las cruzadas. El Carreau du Temple y los Jardines del Temple anexos, fueron en otro tiempo, dependencias de la Orden. Los templarios fueron hábiles banqueros y especuladores, tradición que ha proseguido en el barrio, donde hoy se encuentra el "Hotel de la Garantie", sociedad estatal donde se operan los controles de metales preciosos y joyas.

En 1808 la Torre de los Templarios fue destruida hasta los cimientos para evitar las peregrinaciones monárquicas. Allí había estado encerrada la familia real antes de ser guillotinados y allí desapareció el Delfín, convertido, a partir de entonces, en "rey perdido". El lugar se llama hoy Carreau du Temple. La Iglesia del Temple de París, allí situada, se componía de una sola nave y, cosa frecuente en las construcciones templarias, con una inmensa rotonda en el centro. Poseía seis pilares unidos con doce trasaños que formaban, sobre el plano, una estrella de seis puntos, el sello de Salomón de los Alquimistas y el Escudo de San Miguel. Allí se encontraba la Cripta. En el período inmediatamente posterior a la ejecución de los templarios, circuló por toda Europa una persistente leyenda sobre este lugar: cada año en la noche que había sido decretada la abolición de la Orden, el espectro de un templario que algunos identificaban con Jacques de Molay, aparecía a medianoche en la cripta del Temple. Una voz sepulcral preguntaba: "¿Quién liberará Jerusalén?" y el mismo eco respondía "Nadie por que el Temple ha sido destruido".

El lugar donde fueron ejecutados Molay y su compañero Geofrey de Charnay no está marcado por signo alguno; las orillas del Sena se han modificado desde 1307. Sin embargo, el visitante lo puede ubicar con cierta facilidad. La ejecución tuvo lugar en la llamada Isla de los Judíos, donde antes se habían ejecutado a algunos rabinos. Estaba próxima a la orilla izquierda del Sena, entre la Isla de la Cite y la de Saint Louis. Allí se clavaron dos postes de encina que habían servido para amarrar barcos; estaban húmedos y eso impedía que ardieran. Se utilizó poca leña para quemarlos a fuego lento. Cuando las llamas habían sido prendidas Jacques de Molay maldijo al Papa y al Rey y les emplazó ante el tribunal de Dios a 40 días y a un año vista. Así ocurrió, efectivamente, ambos murieron antes de transcurrir dicho plazo.

NOTRE-DAME DE PARIS: PARADIGMA HERMÉTICO

Víctor Hugo describió a Notre-Dame como el "manual más satisfactorio de la ciencia hermética". A lo largo del siglo XIV, los alquimistas de París se encontraban, cada sábado, ante la fachada principal, para estudiar los medallones herméticos.

Lo esencial del simbolismo alquímico de Notre-Dame se encuentra en la base del pórtico principal, bajo el llamado "porche del Juicio"; el situado en el centro. En la columnilla que sostiene el dintel de la puerta se encuentra un medallón de aproximadamente 50 cm. de diámetro que es el paradigma de la alquimia: una mujer -que representa a la Alquimia- sentada en un trono, su cabeza toca las ondas del cielo. En la mano izquierda ostenta el cetro del arte real, en la derecha, tiene dos libros, uno abierto y otro cerrado (la materia sin trabajar y la materia "penetrada" por la filosofía hermética"). Ante sí, la Dama Alquimia tiene una escalera con los nueve peldaños de la perfección (las nueve operaciones que conducen a la obra hermética). A uno y otro lado de está puerta se encuentran dos series de medallones que muestran los distintos elementos y operaciones alquímicas. Algunos están muy deteriorados, otros en cambio, son perfectamente comprensibles. Ni uno solo de ellos es susceptible de una interpretación no "religiosa" o "devota". Veámoslos rápidamente:

Parte superior, a la izquierda:

- Un hombre parado ante una fuente.- es la fuente de vida de la que hablan los textos herméticos.
- Un caballero con armadura sobre las almenas de un fuerte. Tras él atanor (horno) arde; es el símbolo de la cocción.
- Un cuervo, símbolo de la Obra al Negro, fase de putrefacción.
- Caduceo de Mercurio, símbolo de la Obra realizada, de los dos principios opuestos (las serpientes), superados (la vara central)
- Mujer con salamandra en un medallón: símbolo del fuego y de la calcinación (la salamandra se dice que soporta las llamas).
- Varón con medallón en el que se ve un carnero: símbolo del principio metálico masculino.
- Oriflama con tres pennons: los tres colores por los que atraviesa la materia prima en el matraz (negro, blanco, rojo).
- Mujer con medallón en el que se ve cruz griega, es la Filosofía; a lo alto, el sol y la luna, azufre y mercurio respectivamente.

Parte superior, a la derecha:

- Mujer con medallón en el que se ve un atanor (horno de fusión). En la obra mano sostiene una piedra en bruto (materia prima).
- Mujer con medallón que incluye un glifo: guardián del oro, formado por águila y león, unión de los opuestos.
- Mujer con un fragmento de madera en el medallón (principio vegetativo y pasivo).
- Mujer con medallón en el que se ve animal mixto de gallo y zorro (símbolo del Azufre rojo e incombustible) .
- Toro esculpido en un disco. El toro, animal consagrado al Sol, representa el Azufre, principio masclino de la Obra.
- Caballero provisto de armadura y espada. El medallón-escudo muestra un león (símbolo del oro alquímico).

Parte inferior izquierda (algunos medallones inferiores -el 5º y el 11º- han sufrido los destrozos del tiempo y apenas puede distinguirse nada):

- Caballero aproximándose a la montura: el caballo símbolo de rapidez ligereza contrapuesto al principio metálico pesado.
- Un personaje en movimiento nos muestra espejo (gracias al cual se alquimista ve los secretos de la naturaleza) y cuerno abundancia (fase final de la obra: la multiplicació n); cerca el Arbol de la Vida.
- Personaje con balanza: todo en la Obra debe ser medido y pesado.
- Anciano apoyado sobre piedra: es Saturno, emblema de la primera fase de la obra, obra al negro o putrefactio.
- Un personaje (alquimista) ve a una mujer en el espejo (la naturaleza a investigar, observar, descubrir e imitar).

Parte inferior derecha:

- Un personaje va a cruzar el umbral de palacio: imagen del aprendiz que va a penetrar en los misterios de la alquimia.
- Dos niños pelean: principio fijo y volátil que hay que armonizar a lo largo de los trabajos herméticos.
- Reina sentada que derriba a joven arrodillado: representa la disolución de la materia prima para obtener el Mercurio.
- Guerrero con espada en tierra, mira a un carnero al pie de un árbol que lleva tres enormes frutos; cerca un árbol con un pájaro: alusión a Jasón en el Jardín de las Hespérides.

Otros temas herméticos complementarios se encuentran en Portal Norte o Pórtico de la Virgen. Entre otros se encuentran los doce signos zodiacales. También el Portal Sur o de Santa Ana muestra algunos signos de inequívoca raíz hermética, entre otros, la imagen de San Marcelo, que indica la "vía seca", una técnica específica de trabajo sobre la Materia Prima. La leyenda de San Marcelo, lo incluye entre los "matadores de dragones".

Vale la pena reparar en el interior del Templo en algunos detalles: los vitrales, especialmente el gran rosetón central, reproducen en el vidrio emplomado y tratado alquímicamente los motivos ya comentados de los porches (hay que decir que uno de los experimentos que realizaron miembros del "Colectivo Fulcanelli" -Schwaller y Campagne- fue reproducir el rojo y el azul alquímico de los vitrales góticos por procedimientos herméticos).

Así mismo, si el visitante tiene la oportunidad de visitar Notre Dame un 21 de junio, entre las 14 h 15' y las 14 h 30', situándose en la parte derecha del crucero, dando la espalda al rosetón Sur, cerca de los tres escalones que conducen al deambulatorio próximo al coro, asistirá a un fenómeno sorprendente. Un rayo de solsticial va a parar justo al pilar derecho del coro; primero tiene forma de círculo, luego de óvalo y, finalmente, se transforma en un corazón de poco más de 30 cm. El rayo parte de una hábil perforación realizada en el rosetón sur. Parece que en otro tiempo hubo allí una estatua que, una vez al año, quedaba iluminada por el rayo. Hemos contemplado fenómenos análogos en Chartres y en varias encomiendas templarias.

Finalmente, vale la pena recorrer los más de trescientos peldaños de la escalera de caracol que, por el interior de la torre izquierda, nos conducirán hasta la azotea de Notre Dame. Allí podremos ver las famosas "quimeras" reconstruidas algunas e inventadas otras por Viollet le Duc. Monstruos mitológicos, símbolos alquímicos y la imagen inequívoca del alquimista tocado con su gorro frigio, observar, desde las alturas, la agitada vida parisina. Apenas treinta escalones más y accederemos al entramado de madera que sostiene las gigantescas campanas. En estos oscuros lugares se desarrolla la trama de "El Jorobado de París" de Víctor Hugo. Aun hoy el guía turístico -un jamaicano- comenta la visita presentándose: "My mane is Quasimodo".. .

MAGIA, OCULTISMO, ESPIRITISMO

Ya hemos dicho que París fue el centro del ocultismo mundial en el siglo XIX. Ya en el siglo XII apareció un personaje notable que ganó merecidamente fama de filosofo, mago y alquimista: San Alberto Magno. Practicante de la alquimia, las leyendas urdidas en torno a su figura nos lo presentan como un hábil taumaturgo. Los parisinos desconfiaron de él. Le llamaban "el mauvais Albert", el malvado Alberto. Ochocientos años después de su muerte, su nombre sigue presente en el callejero de París en la Place Maubert (contracción de "mauvais" y Albert), en pleno barrio latino donde vivió.

Eliphas Levi en su monumental "Historia de la Magia" explica que durante un período se albergó en un hotel de la rue Vavin, situado a pocos metros del famoso restaurante La Coupole del boulevard Montparnase y del Boulevard Raspail. Este pequeño hotel, remodelado, existe todavía hoy. Levi no fue el único ocultista que se alojó en él. Treinta años después, Aleister Crowley, el mago y satanista británico fue a parar al mismo hotel. Otros intelectuales y artistas pasaron por allí. Levi explica que desde ese hotel pudo ver el estallido de la revolución de 1848, instigado por las sociedades secretas y los grupos masónicos y utópicos. Bastó con que un joven enloquecido que había escapado del hospital psiquiátrico de La Salpetriere, poseído de una furia satánica, se pusiera a tocar un tambor en el centro de la calzada de la rue de Rennes, para que tras él se concentrara una multitud enfurecida. La Salpetriere estuvo dirigida, poco después, por el famoso profesor Charcot, hipnotizador capaz de inducir síntomas de histeria en sus pacientes o de eliminarlos mediante el trance. Freud trabajó unos años en La Salpetriere a las órdenes de Charcot: su fracaso como hipnotizador le llevó a crear el psicoanálisis.

En el barrio de Opera se albergaron los dos salones rosacrucianos de Stanislas de Guaita y de Josephin Peladan, disidente del primero. No lejos de allí, en un hotel de Place Vendôme hoy convertido en sociedad de joyería, Franz Anton Messmer estableció su centro de curaciones y de práctica de "magnetismo animal". Los teósofos inspirados en la Blavatsky abrieron su primera logia parisina, la Logia Isis, en el boulevard de Port Royal. Edouard Schouré, autor de "Los grandes iniciados" fue uno de sus más altos grados. Los espiritistas de Allan Kardec tuvieron centros de difusión de sus ideas en todos los barrios de París. Cien años después apenas queda de ellos el recuerdo y la tumba de Allan Kardec en el cementerio neo-romántico del Pere Lechaise. Su tumba, la más adornada de flores de todo el cementerio, está situada cerca del Columbario. Es de las más céntricas; se encuentra en la calle que se inicia en la misma puerta del cementerio, entrando por la plaza Gambetta. En otro tiempo podían introducirse los brazos en la tumba, por sendos agujeros y tocar el féretro de Kardec. Muchos espiritistas, al hacerlo, entraban en trance. No lejos de la tumba de Kardec, se encuentra la del historiador Michelet cuyas obras sobre el templarismo, la caballería y la brujería medieval, son todavía hoy consultadas por los estudiosos.

En el Quai de Montebello, en la "rive gauche", frente a Notre Dame, a pocos metros del Boulevard Saint Michel, se encuentra la famosa librería Editions Traditionelles, inspirada por el gran esoterista René Guenon. Hoy es, sin duda, una de las mejores librerías esotéricas de París. René Guenon, durante su estancia en París, residió en un apartamento de la Isla de Saint Louis, en la calle del mismo nombre. Allí fue objeto de "ataques psíquicos" de grupos satanistas que llegaron a destrozar parte del mobiliario, vidrios y espejos.

Episodios parecidos ocurriero en la misma época protagonizados por magos rosacrucianos, satanistas y esoteristas católicos. En 1895 estalló lo que se llamó "la guerra de los magos" que afectó a grandes de la intelectualidad y del ocultismo francés. La "guerra" se resolvió finalmente con un duelo entre Jules Bois y Stanislas de Guaita. El duelo tuvo lugar en Vincennes. Antes de llegar Bois sufrió dos accidentes que atribuyó a los "magos negros".

Quizás el más siniestro de todos estos "magos negros" fue Georges Monti, de nombre iniciático, "Marcus Vella". Relacionado con círculos rosacrucianos, secretario de Peladán, francmasón y satanista, inspiró el grupo rosacruciano con el que contacto el pare Berenger Sauniere, protagonista del misterio de Rennes-le-Châ teau. "Marcus Vella" inspiró la asociación Alpha Galatas en los años 30 que presidió Pierre Plantard, luego Gran Maestre del Priorato de Sión. "Vella", finalmente, resultó asesinado en su domicilio del 80, rue Rocher, un inmueble que todavía existe.

Cerca de la Place de Saint Michel se encuentra la mejor librería especializada en hermetismo y alquimia, en la rue du Chant qui Pèche. Allí es posible tomar contacto con grupos de hermetistas y, en cualquier caso, realizar "buenos contactos".

EL PARIS DE LOS "COMPAGNONS" : DE NOTRE DAME A LA TOUR EIFFEL

Una de las instituciones más antiguas, enigmáticas y tradicionales de Francia es el "compagnonage" . El término equivalente sería "gremialismo" . Los "compagnons" son los miembros de las corporaciones gremiales. De la misma forma que los guerreros se agruparon en torno a las Ordenes Militares y la vocación sacerdotal se organizó en Órdenes Religiosas, la tercera casta, la burguesa, tuvo sus Ordenes Gremiales. En Francia alcanzaron gran peso desde la más remota antigüedad. Ya hemos visto que los primitivos parisinos constituían una corporación de navegantes.

Las legiones romanas trajeron nuevas corporaciones. Los templarios apoyaron a algunas hermandades gremiales. La Revolución Francesa las obstaculizó primero y prohibió después; el sindicalismo, limitó su influencia, pero hoy todavía siguen existiendo con un vigor renovado y los profesionales salidos de sus filas son apreciados. Los "compagnons" utilizan técnicas de construcción y carpintería propias de la Edad Media. Su valor en restauración de inmuebles y monumentos medievales es incalculable.

En París existen distintos centros de "compagnons" . Para ellos la palabra "deber", quiere decir, profesión. La "Asociación Obrera de los Compañeros del Deber de la Vuelta a Francia" tienen su centro instalado en el nº 1 de la Plaza de Saint-Gervais. Esta asociación ha integrado dos asociaciones históricas: los Hijos del Maestre Jacques y los Hijos del Padre Soubise. La Federación Compagnonica de los Oficios de la Construcción fue fundada en un período más tardío, si bien sus raíces parten de los antiguos Compañeros del Deber de la Libertad. Su sede se encuentra en el 161 de la avenue Jean Jaurès; la mayoría de sus miembros son carpinteros. La tercera -y más pequeña- federación es La Union Compañónica de los Deberes Unidos, creados por Agricol Perdiguier, el reformador del movimiento en el siglo XIX. El ritual de acceso todavía hoy incluye, entre las preguntas rituales: "¿Cuáles son tus nuevos maestros?" y la respuesta: "El maestro Jacques, Jacques de Molay, Gran Maestre de los Templarios y el Padre Soubise, monje benedictino, arquitecto de catedrales".

En las tres fraternidades pueden encontrarse rasgos similares a la masonería, que precedieron en el tiempo. Los "compagnons" celebran sus iniciaciones en templos decorados con un notable simbolismo esotérico, muy similar al de las logias masónicas.

El acceso al grado de "maestro", el tercer nivel de aprendizaje, implicaba la realización de una "obra maestra": un trabajo manual en el curso del cual los nuevos maestros demostraban su pericia. Las "obras maestras" quedan en poder de las fraternidades que han sembrado toda Francia de museos que las exponen. Paradójicamente en París no existe ninguno propiamente "compañónico". El principal se encuentra en Tours (8, rue National). Sin embargo distintos museos de arte y etnología recogen algunas "obras maestras" de los "compagnons" (Museo del Hombre en el Palais Chaillot).

Todas las construcciones importantes de París, sin excepción se han construido con el concurso de esta sociedad de artesanos ligados por el juramento de secreto. La pericia de los "compagnons" se puso de manifiesto en el siglo pasado cuando ayudaron a Viollet le Duc a restaurar todo el gótico destruido con la revolución. Entre 1887 y 1889, trescientos "compagnons" dirigidos por Eiffel construyeron la torre que lleva su nombre. El ingeniero no se fiaba de otros operarios que no hubieran sido educados por los gremios.

Cien años después esos mismos gremios la restauraron. Fue así como la historia de París se cerró sobre sí misma. El primer menhir que encontraron los romanos en la isla de La Cité, encontró su réplica, dos mil años después, en este otro monumento surgido de la revolución industrial, hecho con 500.000 pequeñas piezas metálicas. Situada frente a la colina de Chaillot, una de las cinco que divisaron los legionarios de Augusto, la Torre Eiffel quiso ser el gigantesco pararrayos de París; la estructura debía captar la ira de los dioses del cielo, de la misma forma que el primitivo "Pilón de los Nautas" se alzó para canalizar las energías telúricas que fluyen en aquel meandro privilegiado del Sena. Dos épocas distantes, dos ideas opuestas para una misma ciudad.

2 comentarios:

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