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lunes, 21 de mayo de 2007

EL VICIO


Andrés Gerardo Fuentes Covarrubias
C.’.M.’.
R.’.L.’.S.’. Lealtad No 8.
G.’.O.’. de Jalisco
Perteneciente a
la G.’.L.’. Juan N. Cumplido
Juridiccionada al Sup.’. G.’. O.’. del R.’.N.’.M.’.


Consultando diversas obras y diccionarios he encontrado varias definiciones, básicamente se dice que un vicio es “el habito de obrar mal”, su raíz viene del verbo “viciar” que por su conjugación procede del presente indicativo primera persona del singular; “vició”, del pretérito indicativo-tercera persona del singular.

Se dice del vicio, como:

  • Excesiva afición a algo, especialmente si es perjudicial
  • Mala costumbre, habito de obrar mal
  • Cosa a la que es fácil aficionarse
  • Deformación, desviación o alabeo que presenta una superficie
  • Falta o defecto de las cosas, especialmente un documento o acto público
  • Lozanía y frondosidad excesiva, perjudiciales para el desarrollo de las plantas, animales o personas

Y del verbo viciar, como:

  • Dañar o corromper física o moralmente
  • Alterar un escrito o noticia, cambiando su sentido
  • Anular la validez de un acto
  • Deformar o cambiar la causa justa de las cosas

Por sus raíces latinas deriva de la palabra “Vitium” como voz que significa imperfección; defecto físico o moral; es el hábito que se adquiere, para obrar siempre mal; es la mala condición del alma de las personas, para inclinarse a abusar de determinadas cosas, se refiere también, a la falsedad, al engaño o a la mentira para emitir cualquier opinión o hacer alguna proposición; es el acto de ejecutar una acción frecuentemente o en demasía; es la afición por determinadas costumbres, que incitan a excederse en el goce de los deleites; es el gusto o la manía que provoca excesivo apego hacia las cosas que perjudican a la salud; es la libertad ilimitada para adoptar las tendencias o malas costumbres; es la depravación de los sentimientos morales para MENTIR gratuitamente, es la tendencia que incita a procurar cualquier perjuicio en contra de nuestros semejantes: es el acto de consumar alguna acción con perversidad; es el estado inconsciente que convierte al hombre en un ente despreciable; es también la degeneración producida por el uso excesivo del alcohol, de los juegos de azar y de las drogas enervantes; también se refiere al crecimiento sobrenatural de los seres animados y de las plantas; así como a las mañas o defectos que adquieren los animales cuando no se les educa.

La alocución está presente en el código moral de todas las religiones y generalmente se asume como sinónimo de pecado dentro del vocabulario profano, que a fin de cuentas por su definición, “pecado” es un hecho o acción contra las leyes de la razón y la lógica, es obrar por exceso u omisión de forma deliberada y repetidamente.

Mucho es lo que se ha escrito o comentado acerca del vicio, la literatura masónica habla de ello como la -perversión de la sana moral y las buenas costumbres-, es de destacar que uno de los principales ideales de la masonería universal es precisamente su erradicación y, por ende, conducir el espíritu del hombre sacándolo del vicio y elevándolo a la virtud.

La definición del vicio esta presente desde el mismo momento de la iniciación masónica, recordando la liturgia de iniciación se dice que:

Vicio es el habito de contentar nuestros deseos. Habito que pervierte los instintos y trae la desesperación, si no se satisfacen. Y así como el hombre virtuoso obedece siempre las leyes de la conciencia, de esa conciencia universal que es la verdad, porque emana del eterno, el vicioso incesantemente las infringe.

Para adquirir la virtud y huir del vicio; para instruirse los unos a los otros, hallar la verdad o comunicarse lo que alcancen de ella y enseñarla a los demás hombres, se fundó la Masonería, y para hacernos superiores a los intereses miserables, que atormentan el vulgo profano y desplegar las alas de nuestra inteligencia solo a las sublimes afecciones, nos reunimos aquí para levantar este templo a la virtud y ahondar al vicio, pozos sin fondo”

Conceptos tales como: La ira, el engaño, la lascivia, la privación del derecho a la vida, la envidia, la soberbia, la incontinencia a la bebida, la comida y los enervantes, son ejemplos de actos consumados en los cuales interviene el hombre de manera repetida y sin limites. Pero a fin de cuentas ello nos lleva a preguntarnos: ¿Es que acaso alguien lleva una vida santa?. ¿Quien en alguna ocasión no ha cometido alguna vez en su vida una falta?. El simbolismo del pavimento sobre el que reposa el Ara nos da la respuesta. Consta de cuadros alternados blancos y negros y el altar y repositorio de esta en medio de ambos, representando con esto el equilibrio – el equilibrio que todo masón debe mantener en sus actos y pensamientos -. Es el eterno contraste de los pares de opuestos que forman la base de la armonía universal, también representan los polos positivo y negativo.

Ese mosaico bicolor lo que nos representa es que para poder apreciar lo blanco necesariamente debe haber un contraste; la eterna lucha sin fin del masón para vencer al mal y que prevalezca el bien, la verdad sobre el error, la virtud sobre el vicio, la vida sobre la muerte.

No es ese el único símbolo cuyo significado tiene relación con el vicio y la lucha del masón contra el. El compás simbólicamente manifiesta la medida de nuestras acciones, el límite de nuestras ambiciones sujetándolas a nuestros esfuerzos. En otras palabras, nadie puede aspirar a más de lo que crea merecer. El martillo y la plomada, que significan nuestra fuerza de voluntad para vencer nuestras pasiones y la rectitud que debe prevalecer en nuestros actos y juicios. Los guantes y el mandil – la pureza de nuestros pensamientos.

Ante estos importantes conceptos vertidos por infinidad de instancias y pensadores, es entonces menester preguntarse ¿Por qué se vicia el hombre? – eso nos lo responde atinadamente Sócrates: “El saber es lo que permite actuar bien; solo se actúa mal por ignorancia, porque se desconoce la virtud”.

Entonces, se puede concluir que no es tanto la naturaleza del ser humano lo que lo hace presa del vicio a fin de cuentas, tampoco el instinto animal dado su origen dentro de las especies en el universo. A fin de cuentas, lo que arrastra al hombre al vicio, al pensamiento errático, al mal uso de la lengua, a la deformidad de sus actos; es la ignorancia.

Tomás de Aquino en sus escritos hablaba al respecto del hombre virtuoso y decía que para conocer el bien antes es menester conocer el mal. Esto ha sido comprobado, el blanco – es decir La pureza – solo es distinguible en presencia de un contraste de color. Todos hemos en alguna etapa de nuestra vida conocido el vicio; todos en algún momento hemos errado, sea cual sea la naturaleza del error – obra, omisión, palabra o pensamiento -, la diferencia estriba en el conocimiento y reconocimiento de nuestro acto, con el fin de que este no sea repetido y con ello avanzar hacia la perfección.

Lo que distingue la vida del masón respecto de su vida profana, es que aquel no solo lucha para combatir el vicio y con ello se acercarse a la virtud de los actos, lenguaje y pensamientos; sino que tiene la inteligencia necesaria para anticipar situaciones que lo puedan acercar hacia el vicio y el error. Para ello solo hay un medio, vencer la ignorancia, la búsqueda de los porque de las cosas, de las razones, solo ello nos llevará a la perfección y a la anticipación de las causas.

H.´., recordad, la razón por la que se fundó la Masonería es para adquirir la virtud y huir del vicio. Y nos reunimos en la L.’.para levantar templos a la virtud y ahondar al vicio pozos sin fondo.

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