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domingo, 9 de diciembre de 2007

TRADICIONES DECEMBRINAS 2


por Francisca Martín Cano

INTRODUCCIÓN

Son muchos los aficionados a la ciencia de la astronomía, los que hacen incursiones en el estudio de la religión y publican artículos en diferentes foros en los que ponen en entredicho la fecha del nacimiento de Jesús, que según afirmaciones de los jerarcas de la iglesia cristiana y no explicitada en la Biblia, tuvo lugar la noche del 24 de diciembre del año 1 de nuestra era.


Aducen el argumento, fácilmente detectable acudiendo a diferentes fuentes históricas, que la fiesta de la Navidad se instituyó en el año 353 o 354 dne en Roma, tras el Concilio de Nicea y que la elección de tal fecha fue una estrategia de los jerarcas cristianos para conseguir mayor aceptación en aquellas regiones del imperio de la cuenca del Mediterráneo donde pretendían imponerla, así como para dar estabilidad, sistematizar y rellenar las amplias lagunas de la doctrina cristiana nacida unos siglos antes, dado que los paganos se mofaban de las continuas contiendas entre los herejes cristianos defensores de distintas doctrinas.

Y así los cristianos fijaron la celebración de la fiesta del nacimiento de Jesús en la misma fecha en la que se celebraba de forma muy arraigada y desde época inmemorial el nacimiento de un hijo Divino de diferentes Diosas Madres Vírgenes, protagonistas de otras religiones anteriores, y con la finalidad: "... posiblemente para absorber el festival del nacimiento de Mitra de la roca madre"..... en palabras de CAMPBELL (1992, 369): Las Máscaras de Dios: Mitología occidental. Alianza Editorial, S. A., Madrid. O como leemos en la Enciclopedia Sarpe de la Astronomía. El Universo, bajo la dirección de TEMPESTI, Madrid (1982, 1664): "La fecha del nacimiento, ... se fijó en el 25 de diciembre, considerado erróneamente como el día de solsticio de invierno."

Estos investigadores astrónomos basados en las incongurencias de la fecha del 24 de diciembre con otros hechos narrados en el Evangelio deducen que los jerarcas se equivocaron al imitar tal fecha y emprenden la tarea de descubrir cuál debió ser entonces la fecha real del nacimiento de Jesús, considerado como un hecho real. Para lo cual recurren a la historia y a la astronomía.

Y así para aclarar las discrepancias cronológicas y llegar a saber cuándo nació Jesús "realmente" se basan en hechos cronológicos de otros protagonistas que aparecen en los Evangelios: bien en la fecha de la muerte de Herodes o en la fecha en la que el emperador César Augusto dio un edicto para empadronarse o la fecha en la que Cirinio fue gobernador de Siria.

Y también buscan hechos astronómicos de relevancia acaecidos en esos años, que servirían para explicar la estrella de Belén, que según narra el Evangelio se detuvo encima de la cueva donde pretendidamente nació Jesús. Estrella de Belén a la que los astrónomos occidentales durante estos dos últimos milenios han tratado de identificar infructuosamente y que ellos consideran podría referirse: a meteoro o cometa o supernova o una conjunción de planetas, y nadie considera absurdo el razonamiento a pesar de que ningún cuerpo celeste tenga la facultad de detenerse.

Con todo, tras barajar diferentes posibilidades y descartar otras, los diferentes astrónomos concluyen que las diferentes fechas probables para el nacimiento de Jesús debió ocurrir, bien en octubre del año 2 antes de nuestra era, o entre marzo y abril del año 5 o en el año
7, según la aparición de diferentes cuerpos especiales de sistema solar.


SUPLANTACIÓN DE JESÚS DE OTRAS FIGURAS PAGANAS

Lo que une a todos estos investigadores astrónomos, condicionados por la sociedad occidental cristiana en la que están inmersos y Desconocedores del actual estado de la cuestión y los mitos de otras religiones, es que a pesar de ser científicos creen que lo contado por los evangelistas son hechos históricos y estiman que el nacimiento de
Jesús es real y corresponde a un hecho cronológico y que por tanto tuvo existencia histórica, a pesar de que no esté respaldado por ninguna otra evidencia histórica. (Aunque algunos se curan en salud y justifican el acercamiento "científico" a esta narración "sin pretender mitificar ni desmitificar nada ni a nadie" en palabras de Francisco Rodriguez en otro artículo de Astrored). No comprenden que si los jerarcas decidieron imitar la fecha del nacimiento de un ser Divino pagano es prueba convincente de que también imitaban el mito pagano y que por tanto no existió ningún nacimiento cristiano y que lo narrado en los Evangelios no tiene validez histórica.

A las puertas del siglo XXI es paradójico que aún se quiera dar validez a los mitos religiosos y las antiquísimas tradiciones del nacimiento de Dioses de las religiones agrícolas, que persisten a pesar de que el conocimiento científico las hayan invalidado. Como nos dice CAMPBELL en Los mitos. Editorial Kairós, Barcelona (1994, 306):
"...todos esos dioses brotaron en el pasado de la mente del hombre proyectada sobre animales y plantas, sobre montañas y torrentes, planetas en su órbitas, y en sus propias y peculiares costumbres sociales."

Afortunadamente, a pesar de que las creencias cristianas han monopolizado el poder durante veinte siglos y ha permitido a los dogmáticos defensores de esta religión descalificar a todos los mitos de las demás religiones, argumentando que en otras religiones las creencias míticas significan lo que no puede existir y son mentiras, mientras que las creencias cristianas son ciertas si están declaradas válidas en cualquiera de los dos Testamentos, ya han desaparecido los inquisidores que se atrevan a quemar en la hoguera a los que discrepen de su "verdad", a pesar de que que durante cientos de años, justificándose en que estaban en posesión de la verdad absoluta se distinguieron en perseguir a los herejes con empeño patológico.

Y por fin han florecido pensadores que no se sienten constreñidos para diverger de los "dogmas establecidos" y se atreven a poner en duda, no sólo la fecha adjudicada al nacimiento de Jesús, sino LA MISMA EXISTENCIA DE JESÚS COMO SER REAL, y no por ello van a ser castigados. Hoy se puede defender cualquier convicción, y hasta con fanatismo dedicarse a ello como misión grandiosa, sin necesariamente perder amistades o sufrir castigo (aunque sí sufrir un poco la condena al ostracismo).

De forma que discrepan públicamente de las creencias dogmáticas de los Evangelios y niegan que el nacimiento de Jesús sea un hecho cronológico. Y así ponen de manifiesto que, a pesar de la pretensión de la religión cristiana de ser la única religión verdadera y revelada, y que considera con existencia real a su protagonista Jesús nacido hace 2000 años, su figura es heredera de figuras similares protagonistas de otras religiones en las que se fundamenta.

Y afirman que los jerarcas de la religión cristiana, al igual que no tuvieron ningún reparo en apropiarse de la fecha del nacimiento de un ser Divino de una religión pagana para erradicarla y sustituirla (apropiación que desvela la imitación), tampoco tuvieron reparo en apropiarse de otras fiestas, ritos y mitos ajenos para reemplazarlos por fiestas, ritos y mitos elaborados y desfigurados en una filosofía cristiana y convertidos en dogmas (inventando falsificaciones de los hechos de la vida de Jesús).

La evidencia es fácilmente demostrable ya que cualquiera puede rastrear en los mitos de las religiones agrícolas Histéricas preexistentes de manera universal, que evidencian que los hechos atribuidos a Jesús conservan otros elementos de otros seres mortales, paredros de la Diosa, que nacen, mueren y resucitan de forma metafórica y que son suplantados por la figura cristiana.

Respecto a los ritos dice Rafael ALARCÓN (1999, 66): El misterio de las vírgenes negras. Año Cero, Nº 12-0300-113, diciembre, Madrid:
"La Iglesia no pudo acabar con estas creencias, porque el pueblo llano estaba convencido de que su valor mágico era mayor que el de los nuevos ritos cristianos. Por eso, en vez de luchar contra aquéllos, la Iglesia los sustituyó por otros similares, celebrados en fechas parecidas y dedicadas a vírgenes y santos que habían tomado los caracteres de los viejos dioses y diosas.

Y en cuanto a las falsificaciones de los hechos de la vida de Jesús, manifiesta GUICHOT (1989, 414 y 415): Ciencia de la mitología. Editorial Alta Fulla, Barcelona:
"Como en todo período de formación y todo medio de fe incipiente, juntamente con las apologías y las doctrinas sistemáticas, en los dos primeros siglos surgieron por todas partes, en Oriente y en Occidente, escritos que tenían por objeto referir vidas, historias, predicaciones, parabolismos, ejemplaridades, milagros, de Jesús y sus padres, de los apóstoles, los santos, los mártires, ó (sic) satisfacer preguntas y averiguaciones y curiosidades que tenían los creyentes."...
"Al dicho ciclo de apócrifos pertenecen los históricos que produjo en abundancia el fraude piadoso en los siglos medios y principio de los tiempos modernos...

Y evidencia la antigua identificación con los paredros mortales con la figura cristiana de Jesús, el hecho de que en Belén / Bethlehem a 8 kms. de Jerusalén, según leemos en la Enciclopedia Espasa Tomo 59 (1988, 258): "El mismo san Jerónimo... dice que hubo en Belén un bosque consagrado a Adonis, y que se hacían lamentaciones por su muerte en la gruta misma donde nació el Salvador." De donde se deduce que la cueva donde el cristianismo considera que nació Jesús, en realidad había un Santuario de culto a la Diosa de la antigua religión cananea (que tenía lugar en cuevas rodeadas de bosques), posiblemente Astarté o Anat o Asthoret o Asera o Ishtar Salambó, cuyos parearos eran Adoni, lo que muestra la típica estrategia de usurpación de los lugares del culto ancestral por parte de los defensores de la nueva religión.

Como afirma JANE MCINTOSH (1987, 1666): Guía práctica de Arqueología. Editorial Hermann Blume, Madrid:
"En ocasiones se han encontrado en Europa casos de veneración ininterrumpida a un determinado lugar, a pesar de los cambios de religión oficial. Las iglesias cristianas están construidas sobre las ruinas de santuarios paganos..."

Y también corrobora que se identificase los paredros mortales paganos con la figura cristiana de Jesús el hecho de que Montano de Frigia, sacerdote de la Diosa Cibeles, antes de ser sacerdote cristiano, en el siglo II: ".... creó una secta cristiana basada en la identificación de Jesús con Atis, el hijo de Cibeles. En el siglo IV condenaron por herejes a los montanistas." Según narra HUSAIN (1997, 36): La Diosa. Editorial Debate, S. A. Madrid.. Círculo de Lectores, S. A. Barcelona."

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